Descubriendo la arquitectura a través de tus viajes


¿Te dedicas a la arquitectura o te apasiona y además, eres un viajero casual o amante de salir a descubrir mundo? Entonces estás de enhorabuena porque hoy te proponemos un post muy especial, en el que vamos a explorar esa relación tan especial que se da entre viajar y la arquitectura. Porque pocas estímulos hay para la mente humana, tales como escapar de tu espacio de residencia cotidiano y encontrar nuevos horizontes, nuevas formas de comer, de festejar, de vivir… y también de edificar. Veamos cómo viajar nos puede llevar a nuevas perspectivas de la arquitectura que más nos gusta. México, Alemania, Holanda… en todos los rincones encontraremos espacios dignos de ser recordados, fotografiados y emulados.

El estilo Bauhaus alemán

Alemania tiene muchísimo que ofrecer desde el punto de vista arquitectónico. No solo las creaciones de estilo Bauhaus que dan aire a este párrafo. También están las preciosas reminiscencias de otras épocas en ciudades como Witten, Münich… Pero en el caso de las modernistas creaciones estilo Bauhaus nos detenemos por su singularidad, es decir, por la condición de viajar a Alemania que impone a quienes quieran verlas. Y aquí Berlín es un modelo indispensable en Alemania, Europa y el mundo por su arquitectura peculiarmente alemana.

Viajero Casual

Tras décadas partida en dos por un muro, Berlín está siendo reinventada por una nueva generación «creativa». Sus rupturas constantes (desde el Imperio hasta la vanguardia, el fascismo, la guerra, la división de la posguerra y la reunificación)  han creado una ciudad que es un laboratorio arquitectónico, donde están presentes todas estas posiciones diversas del siglo pasado. En este sentido, las Bauhaus son las creaciones que pertenecen a la escuela que lleva este nombre, creada en 1919 (clausurada después por el partido Nazi) que fomentaba entre sus alumnos el uso de materiales innovadores para el desarrollo de construcciones, muebles y diversos objetos. El objetivo de su fundador, Walter Gropius era que las creaciones combinaran funcionalidad y estética. Sin duda, merece la pena visitar este rincón del planeta para gozar de estas creaciones que tienen su huella por Alemania entera. 

Lo mejor de la arquitectura mexicana

La arquitectura mexicana merece ser conocida. Esto se debe hacer tanto a través del trabajo de arquitectos mexicanos clásicos y contemporáneos, sin olvidar las huellas de los aztecas. Es un país riquísimo en historia, que como resultado obtiene un legado y una viveza arquitectónica digna de mencionar.

Acercarse a la obra de genios como Luis Barragán, el ecléctico arquitecto que combinó rasgos de la arquitectura africana y magrebí, en una fusión refinada de ambos estilos; o al siempre vibrante trabajo de Ricardo Legorreta, que se basa en las proporciones de color intenso y la fuerza compositiva de los elementos estructurales y arquitectónicos.

¿Por qué viajan los arquitectos?

Cualquiera que conozca a un arquitecto sabe que está predispuesto a querer viajar por el mundo. La de arquitecto, interiorista, diseñador… es una profesión de viajeros. ¿Pero por qué? Podemos reducir algunas razones. En primer lugar, es un trabajo creativo, que busca lo nuevo, la solución, lo que no se había hecho antes… y por tanto debe salir, mirar con otros ojos, empaparse de otras soluciones a problemas similares, beber de la inspiración de otros… 

“Me encanta viajar a nuevos lugares, experimentar la cultura y sumergirme en la vida local tanto como sea posible. Arquitecto de profesión, necesito a alguien que sonría pacientemente mientras miro fijamente los edificios ”. L Teargarden. Arquitecta.

Cuando vemos una obra arquitectónica, vemos un edificio, y probablemente una función propia de su cometido, es decir, para lo que fue creado. En ese sentido cada edificio, cada creación, es una cápsula de conocimiento y cultura en la forma de la arquitectura que él o ella (arquitecto/a) creó y nos dejó. Es completamente diferente ver una imagen que entrar en un espacio y verse envuelto en el simbolismo, el cuidado y la intención de su diseño. Incluso los no arquitectos lo entienden … si el diseño es lo suficientemente potente. Viajar es a la arquitectura lo que controlar la respiración a un atleta. Es el oxígeno que da energía al músculo compositivo. Tanto si el arquitecto es un viajero casual como si es un viajero intencional, su mente de diseñador no descansa. Viaja más, diseña mejor.


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