La importancia de un buen acabado en un edificio, fachada…

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Los lectores de nuestra publicación, como arquitectos, ya saben que las obras, y muy concretamente el acabado de las fachadas puede presentar problemáticas muy diversas en su origen y muy variadas en la escalada de gravedad de sus consecuencias. Para evitarlo, tenemos que aplicar siempre el mejor sistema de protección de fachadas de acuerdo a nuestro caso en concreto. Pero ¿cómo saber cuál es?

Si acudimos a la búsqueda de la solución, desde un punto de vista muy simplista, podríamos quedarnos en la mera diferencia de aplicar un producto u otro.

Ahora bien, si lo que queremos es solucionar realmente el problema/s que pueden asomar a nuestro proyecto, lo más recomendable (como en cualquier campo) es acudir a profesionales contrastados.

Un proceso dividido en fases

Para obtener el mejor resultado en el tratamiento de los acabados del proyecto, deberemos ejecutar un proceso que se articula en las siguientes fases:

Fase Diagnóstica

Cuántas veces tratamos, por agilizar, de resolver un problema sin detenernos a evaluar perfectamente sus causas. Lo que en principio puede parecer una demora en el tiempo de respuesta o en el tomar acción, es todo lo contrario. Solo un reconocimiento preliminar del estado del soporte, nos va a permitir saber cuál o cuáles son los tratamientos adecuados a los problemas que se han manifestado. Esta etapa nos permite saber que hemos tomado la decisión adecuada. Dedicar un tiempo a esta fase nos ahorrará tener que volver al problema por no haber elegido el tratamiento adecuado en una primera instancia.

Una vez detectado el problema, existen numerosas soluciones a el campo del revestimiento de fachadas, adaptadas a las condiciones concretas de cada caso (humedad, polución, hidrofugación, antifisuras, antigrafiti…) y seguro que podremos ajustar a nuestra necesidad.

Preparación de la zona

En otras muchas ocasiones, se decide qué solución tomar y se aplica sin más sobre el problema. Esto es como si un dentista empastara la muela sin retirar y limpiar antes la caries. En el caso de los revestimientos de fachadas, de las fachadas en sí mismo etc. la segunda fase obligada es sanear y preparar la zona para el trabajo de protección y recuperación que se le aplicará a posteriori.

Fase de imprimación

Otra de las etapas que entendemos obligadas. Es una etapa intermedia entre el punto en que tenemos nuestra zona saneada y lista para trabajar y el propio acabado que le vamos a dar. La fase de imprimación es responsable directa de la eficiencia del acabado que se va a aplicar después

El acabado

El acabado propiamente dicho es precisamente el revestimiento final que aportará al soporte las prestaciones y cualidades adecuadas a su naturaleza y su entorno. Como decimos, existe una amplia gama de posibilidades para que la terminación encaje como un guante en el ecosistema concreto de cada edificación, pudiendo elegir entre una amplia familia de sistemas de protección para fachadas.

Solo el seguir este proceso cronológico: diagnóstico – preparación – imprimación – acabado nos va a permitir acertar en cuál es la elección más acertada para nuestras condiciones específicas.

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