PROYECTOS

Una joya entre los árboles: Whitlam Place

Whitlam Place

Hoy presentamos un edificio de apartamentos poco o nada convencional, en el que cada vivienda se adapta individualmente a su propietario. Un proyecto que utiliza una geometría circular y se inspira en el diseño clásico italiano. Realmente es algo muy interesante. Primero hay que entender cómo está el panorama para entender muy bien el propósito de esta creación.

En la última década, los residenciales ha crecido en las ciudades australianas y la calidad del diseño de estos edificios ha atraído el escrutinio de la administración. Afloran, como en todo boom, muchos edificios de bajo costo y poco vistosos construídos rápidamente buscando rendimientos monetarios inmediatos y onerosos.

Whitlam Place, un nuevo desarrollo residencial en Fitzroy, y diseñado de la mano de Freadman White y Anon Studio en Melbourne, es una respuesta clara contra este modelo impulsado financieramente en el que el mercantilismo limita las posibilidades arquitectónicas.

Se trata de once casas elegantes y personalizadas, y la estrategia es evidente tan pronto como se pone un pie dentro. El compromiso inquebrantable del propietario, desarrollador y diseñador colaborador Marcello Donati de Anon Studio, que vive en el apartamento del ático, aseguró que estos apartamentos muy solicitados se diseñaran para soportar la prueba del tiempo.

Whitlam Place es una evolución de las casas adosadas del norte de Melbourne e incorpora lecciones derivadas de un conjunto de viviendas independientes, individuales y flexibles. No todos los desarrollos tienen la oportunidad de ser tan matizados como Whitlam Place, pero este edificio de densidad media es un ejemplo de cómo diseñar apartamentos como casas.

Pero antes que nada, Whitlam Place es una canción protesta. Esa que entona el diseño y la funcionalidad frente a la economía de producción y la rentabilidad de explotación. Porque cierto es, vivimos en un mercado que hace posible nuestro nivel de confort, pero no es menos cierto que somos seres humanos que aspiramos a la belleza, somos sensibles a una relación en armonía con nuestro entorno y valoramos el diseño por cuanto su diferenciación nos refuerza nuestra identidad. Por todo ello, un canto al diseño es un canto a la necesidad de sentir la arquitectura como un acento de nuestra esencia humana ¿no creen?

Imágenes: Gavin Greenewhitlam palace